¿Buen EABE, mal EABE? ¿Buena misa, mala misa? El EABE es la renovación de un espíritu, es un acto espiritual y alegre. ¿Ha habido alegría? ¿Has conocido a gente entusiasta? ¿Te han admitido como una más? Entonces ha sido un buen EABE.
No esperes mucha estructura: esto es una fiesta. Se trabaja para demostrar que se puede trabajar por gusto, de forma horizontal. No esperes que las ideas queden claras, ni que los debates sean profundos. Lo importante es construir la red de personas, ya habrá tiempo para lo demás.
¿Quién manda aquí? Nadie, todos, los organizadores. Los organizadores deciden el color fundamental de lo que se va a hacer. Así, ha habido un EABE convencional, un acto rebelde y alternativo, un encuentro de buenas prácticas, un happening de infantil, una formación sobre proyectos. Y luego ha pasado lo que han querido los participantes.
El EABE tuvo un momento fundamental y creativo, cuando se inventó a sí mismo. Ese día los docentes, sin apoyo ninguno, demuestran que pueden formarse y colaborar para mejorar la educación. Después sólo queda la conquista del mundo. En eso estamos.
Como la única forma de mejorar la escuela es desde la escuela, el encuentro presencial es sólo la celebración final, lo importante son los proyectos entre EABE y EABE, eso que llamamos Camino al EABE.
Cuando acaba un EABE hay que dar las gracias por el trabajo de los organizadores.
Yo, una vez más, he disfrutado. Tengo amigos profundos a los que veo una vez al año y siguen siendo cercanos. Gracias, especiales, lo habéis bordao.

Estábamos recogiendo publicaciones. En noviembre de 2010 mi admirado amigo Massimo Pennesi me invitó a escribir un artículo para un monográfico que estaban preparando en Espiral y que acabaría siendo
Hay una 
Last comments