Estábamos recogiendo publicaciones. En noviembre de 2010 mi admirado amigo Massimo Pennesi me invitó a escribir un artículo para un monográfico que estaban preparando en Espiral y que acabaría siendo Experiencias educativas en las aulas del siglo XXI. Innovación con TIC. Creo recordar que lo escribí entre diciembre 2010 y enero 2011, y que el original era bastante más largo y hubo que recortar para que encajara. Copio aquí también el Resumen que se me pedía.
Resumen
Reflexiones de un participante en la historia de la implantación de lo digital en los centros educativos andaluces, coordinador TIC, asesor de formación, miembro de comisiones y grupos de trabajo y activista veterano del software y el conocimiento libres, con la intención ingenua de que no se repitan los mismos errores y sí alguno de los aciertos.
Antes de escribir, busca el tono. ¿Qué persona escribe, desde qué punto de vista? Los hechos están contados repetidas veces, incluso por mí mismo1. Los significados creo que no. Repasando escritos, encuentro un hallazgo antiguo, por supuesto casual: no he sido otra cosa que un testigo. Esa es mi autoridad. Conociendo el pasado, intentemos equivocarnos de formas nuevas.
I. Cuando todo empezó
Delimitemos el contexto. Hay todavía disponible un documento entre las páginas de LuCAS, el sitio clásico de documentación cooperativa sobre software libre2. Soy el autor. La versión 0.5 tiene fecha de 10 de junio de 2003, pero es el documento final de una experiencia que se había planeado a fines de 2002. Un párrafo de la introducción dice:
Este material ha sido producido para ser utilizado en una Acción de Formación en Centro realizada entre los meses de febrero y mayo de 2003. (...) más importante que los materiales documentales elaborados (...) será la práctica: los problemas que se presentan al utilizar por primera vez software libre, las conclusiones que se saquen de esa experiencia.
Catorce compañeros llegaron al final, ¿pero a cuántos
ganamos para el uso del software libre o para la utilización
didáctica de las TIC? Diría que ninguno. El curso era una
entusiasta orgía filotécnica de procesos y permisos, órdenes de
shell en terminales, sesiones ssh y aplicaciones en desfile3,
con la esperanza ingenua en que la aplicación didáctica se
deduciría por sí sola. ¡Cómo me lucía, y qué solo me iba quedando!
Exactamente el curso que se ha concluido después que no debía
hacerse, pura magia deslumbradora -para quien se deslumbre- sobre
las capacidades multi de las redes unix, la multitarea, el
multiproceso y las máquinas multiusuario, sin zona proximal con los
participantes, ni práctica en el aula. Lo que son las cosas, el
antecedente nos facilitó ser elegidos uno de los primeros cincuenta
centros TIC de Andalucía, el único de nuestra zona. Y a mí me
llamaron al CEP. Pero eso es adelantar acontecimientos, me estoy
saltando un año en la narración.
En 2003 los docentes no universitarios usuarios de software libre no éramos muchos y nos conocíamos todos. Participábamos activamente en la lista de distribución sl-educación4, red social activa y eficaz, para sorpresa de los que confunden lo nuevo y comercial con lo abierto y colaborativo. Era una de la veintena de listas creada en torno a la asociación de defensa del software libre Hispalinux, con unos diez mil socios en aquellos tiempos. Íbamos de francotiradores, y el curso anterior era mi primera victoria.
Todo cambió en febrero de 2003, con un anuncio en Averroes, el
sitio web de la Consejería de Educación de la Junta de
Andalucía5:
Tenemos interés en conocer qué profesores y profesoras utilizan software libre o de código abierto.
La nota era misteriosa, e ilusionante. Respondimos menos de diez personas.
Van aflorando datos. El 21 de marzo de 2003 se publica en BOJA el Decreto 72/2003 de Medidas de Impulso a la Sociedad del Conocimiento en Andalucía, impulsado por Presidencia, seguido por varios desarrollos, como el de los Centros TIC y DIG (órdenes publicadas el 4 de abril de 2003). Poco después se hizo una convocatoria de reunión6 en Torretriana (Consejería de Educación, Sevilla). Recuerdo los correos en sl-educación con los que creímos preparar la reunión. En el hilo Pedro Reina (28 de marzo) escribe algo que conserva toda su vigencia:
A mí me parece que es importante (...) que se dedique gente al asunto, no cuatro gatos. En Extremadura y en Madrid ya he visto este error: poca gente, pocos recursos humanos, poca continuidad.
Recojo la cita, porque es premonitoria. Es la última vez que se convoca a La Comunidad. Visto desde este lado de la historia, estábamos en un evidente error de percepción: la partida se jugaba en otros entornos, el juego aquí, paradójicamente, estaba terminando. Es una iniciativa inesperada, valiente, irreprochable, es nuestro sueño, pero nos toca actuar de peones. Las cosas vienen de muy arriba, y Educación simplemente aplica con más o menos entusiasmo. ¿Continuidad? Al cabo de un año ya no estaban ni la directora general, ni el jefe de servicio, ni el responsable del Proyecto And@red. Tienen prioridad otros planes. Dieron por terminado el proceso cuando se instalaron los ordenadores y se hicieron las fotos, cuando de verdad empezaba. ¿Equipos de gente que crea en la iniciativa? Se intentó crear comisiones, pertenecí a una, de materiales, que tuvo una única reunión. El proyecto se convirtió en argumento político; como tal, cualquier sugerencia es leída como una crítica a la que hay que dar respuesta. Por otro lado las asociaciones hacen su política: hay que apoyar los proyectos de las comunidades autónomas que apuestan por el software libre, y además están en juego muchos pliegos de contenidos, cómo van a importar los detalles de la implementación. Sl-educación no tarda mucho en morir.
De miembro de la Comunidad paso a ser miembro de la élite también minoritaria de los coordinadores del primer año. Están algunos de los grandes de la educación con TIC andaluza: Rafa Bracho, Fernando García Páez, Lourdes Luengo... Se crean los primeros ponentes estrella. Pero por esos días estamos todavía peleando en la dialéctica eterna de lo técnico frente a lo didáctico. El mantra de la prioridad de lo pedagógico se ha repetido desde el primer momento, pero es una frase vacía si no se tiene en cuenta que hay que tener mucha soltura técnica para ver lo pedagógico en el bosque de ordenadores, tecnófilos que exigen ser root o formatear y volver a poner su sistema operativo acostumbrado, manos levantadas, súplicas de "profe, profe", contraseñas olvidadas, dudas de todos y todo, averías y peripecias de conectividad. Lo escribiré para que conste: los centros que han funcionado han sido los que han sabido organizarse en equipos de forma que estas tensiones se redujeran y los docentes pudieran tener su visión pedagógica libre de cargas técnicas.
Vámonos al otro lado del curso, verano de 2004. Me recuerdo antes, en la sesión dedicada al proyecto en el Congreso de Hispalinux de septiembre de 20037, dudando en público de la administración remota y centralizada de la red. Un curso después reconocía que estaba equivocado, que ha sido uno de los argumentos de supervivencia del sistema, esa red enorme, irrepetible en otras soluciones. Durante el año me destaqué por criticar la contradicción fundamental de la propuesta, la cerrazón en que se utilizara una plataforma educativa que se tardaría años en hacer no privativa. No me volverán a llamar de Sevilla en años. Sólo fui coordinador tic hasta abril, entonces pasé a ser asesor en la red de formación permanente del profesorado, espacio este, lo aseguro, mucho más libre y cercano a los centros que la administración autonómica. En junio envié a la lista de coordinadores mi balance8. Hablaba de lo que entonces parecía importante: la distribución, la plataforma, la administración remota, el papel del coordinador... ¡los recursos!
Algunas cosas cayeron por su peso. Otras nunca se solucionaron. La conectividad sigue igual. La distribución nunca fue educativa, pero ninguna oferta lo es plenamente, siete años después; las privativas menos. No ha interesado resolver el problema de una distribución por y para docentes, porque las decisiones últimas siempre -salvo honrosas excepciones- están en manos de ingenieros y de políticos, con prioridades de solidez, de eficacia o de éxito. La red creció en una carrera hacia delante, hasta implicar a cerca del 60% de los centros andaluces, varios cientos de miles de alumnos, docentes y máquinas. Pero, sin antes haber solucionado los problemas básicos cuando eran pequeños, los problemas se fueron haciendo crónicos: una conectividad insuficiente, una formación que ha debido aprender de sus errores 32 veces, centros como islas, un modelo pedagógico sin acabar de definir y sin ejemplificar en ningún centro, sin un seguimiento real... De hecho, la misma definición de centro tic cambió con el tiempo: en lugar de un centro con un ordenador para cada dos alumnos o alumnas, podía, al arbitrio del profesorado, consistir en unas pocas aulas con portátiles, o rincones...
En el balance ya hablaba de la dificultad de compartir recursos. Lo apuntaron diez veces, prometieron otras cien los repositorios, parieron los montes, y nació el ratón de una red de helvias que nunca han servido para comunicar centros.
II. Desde el otro extremo
Es julio de 2010, vuelvo de Sevilla, de entregar la versión definitiva de la mochila digital. Ah, que falta el contexto, vamos allá: durante el curso pasado fui parte de un grupo de trabajo de apoyo a la Escuela TIC 2.0. Porque, se nos dice, en Andalucía la Escuela 2.0 reinvindica y amplía el experimento de los centros TIC, conservando sus aciertos. Entre ellos la apuesta por el software libre, la administración remota, la experiencia de los coordinadores tic... esta vez con un equipo humano suficiente. ¿Quién podría negarse a echar una mano?
El 1x1 es un paso adelante, porque es la única solución que permite la inmersión digital del alumnado, pero para que esta se produzca sabemos ya que no basta con repartir los ordenadores con eficacia matemática. Que el proyecto deje de ser voluntario y se generalice también es, para mi sorpresa, un avance: los centros tic habían quedado en proyectos para los interesados, en muchos casos desvinculados del resto del centro. Que la introducción de los ordenadores en las aulas ahora tenga el sostén del discurso de las competencias también es positivo; ahora sabemos para qué queremos los ordenadores, para el cambio educativo.
¿Software libre?
Si en
2003 apostar por el software libre era valiente, en 2009 es
temerario o sospechoso no hacerlo; la pregunta ya no puede ser
porqué software libre, sino porqué no. Si los resultados educativos
son al menos igual de malos, si la red funciona mejor y de forma
mucho más segura, si permite el control independiente de los
recursos, toda decisión que no se incline por el software libre
debe ser explicada con transparencia absoluta. Los responsables
políticos tienen la obligación de administrar los escasos recursos
económicos de la forma más eficiente posible, y pagar licencias o
caer en dependencias tecnológicas no son formas eficientes de
gasto. Pero en 2009 la batalla no está en el software local, está
en el control de los datos en la web, está en la identidad digital
de nuestros menores, en los recursos educativos. La batalla
sigue siendo crucial, y fascinante.
He contado ya la llegada y la salida.9 Empezamos presentando un informe crítico, y nos dieron la razón en todo. ¿Qué importaba, si es el pasado? Nuestra tarea consistiría en crear documentación, en reunir recursos educativos libres, en colaborar en la elaboración de líneas directrices para la formación y en dar apoyo 2.0 al proyecto en twitter, bitácora, foros... Duramos un año. Nos enfrentamos a los ritmos y las reglas de una administración educativa mastodóntica, con procedimientos de decisión de difícil coordinación y nulos hábitos de transparencia. Creo que hicimos un trabajo digno. En primer lugar porque formamos parte de la nueva comunidad, de la creciente red social del profesorado convencido de lo imperativo de que las TAC transformen nuestras escuelas; una red que ahora, con la web 2.0, sí que tiene voz propia, sí que permite comunicar inquietudes, recursos y proyectos. También porque los 12 gigas de recursos libres de calidad reunidos en las mochilas digitales son una propuesta inicial tranquilizadora (esa era la consigna) y una prueba de que es posible plantearse seriamente trabajar con recursos educativos libres. Finalmente porque nos fuimos dejando sobre la mesa un proyecto de continuidad, independiente de las personas que lo lleven a cabo; porque sigue siendo imprescindible el apoyo de la administración, en el seguimiento, en los espacios y los medios, en los recursos. En redefinir las condiciones de juego para que los intereses de los creadores profesionales de materiales no choquen con las necesidades de modificación, reutilización, publicación de los docentes.
¿Cómo va la Escuela TIC 2.0 después de un año? Simplemente no lo sé. ¿Cómo podemos esperar que vaya, si la instalación de redes wifi y pizarras en los CEIP se terminó a final de la primavera pasada, más o menos cuando terminaban los módulos de formación? Lo que cuenten mis alumnos de Primero de ESO de lo que hacían al año pasado es anecdótico. Para el resto de los grupos el plan renove nos trajo carritos de portátiles por los decrépitos ordenadores de 2003, y los pinchamos con cables de red que hemos comprado a las tomas ethernet del centro TIC. Es enero, en mi centro de Secundaria donde nuevamente soy coordinador tic hace pocos días que se ha instalado la wifi y estamos esperando las pizarras digitales interactivas, los abalorios del mundo nuevo educativo. La conectividad es la de siempre, y la wifi la hará más irregular y más lenta. Unos cuantos usamos con entusiasmo una moodle, otros están haciendo la formación inicial. Mi centro no pertenece al grupo de trabajo de experimentación de materiales educativos, y se usan de forma generalizada los libros de texto. Claro que esto no es indicativo: estoy demasiado cerca para tener perspectiva. Me gustaría que quien sí está en una posición que le permitiría la visión global la compartiera. Son tiempos de transparencia. Quizás en este monográfico.
Notas
1 En la colección de mis documentos públicos pueden
encontrarse varias iteraciones sobre el tema
(http://people.ofset.org/jrfernandez/#educacion).
2 LuCAS, iniciativa de Ismael Olea que después será la
sede española del The Libre Document Project, es el sitio
clásico de documentación cooperativa sobre software libre.
Dirección del documento:
http://es.tldp.org/Tutoriales/doc-curso-cep-arroyo/.
3 Recopilación de aplicaciones que daría lugar tiempo
después al fallido Observatorio de Software Educativo Libre
http://observatorio.ofset.org/.
4 Su archivo todavía está en línea:
https://listas.hispalinux.es/pipermail/sl-educacion/.
5 Milagrosamente the Wayback Machine del Internet
Archive nos ha guardado una captura de la versión de abril de 2003
donde figura el anuncio:
http://web.archive.org/web/20030402145208/http://www.juntadeandalucia.es/averroes/.
6 El hilo empieza en
https://listas.hispalinux.es/pipermail/sl-educacion/2003-March/000344.html.
7 Ya no existen las páginas del Congreso. He encontrado,
como huella, la recensión en El mundo digital
http://www.elmundo.es/navegante/2003/09/23/softlibre/1064331089.html.
8 Consultable en
http://people.ofset.org/jrfernandez/edu/Glx/balance_20040629.txt.
En la revista Andalucía Educativa se publicó un extracto
como carta al director
http://people.ofset.org/jrfernandez/edu/Glx/44-6.pdf.
También hablo del proyecto de centros TIC en Burdeos, en las
Jornadas Mundiales de Software Libre (julio 2004),
http://speeches.ofset.org/jrfernandez/rmll2004/.
9 En
http://blog.ofset.org/jrfernandez/post/2009/09/21/Y-Johnny-cogi%C3%B3...-las-llaves-del-coche
y en
http://blog.ofset.org/jrfernandez/post/2010/07/20/Cerca-de-la-administraci%C3%B3n.





Otro año más he participado en la parte educativa de los
Esta IX edición, por la proximidad relativa de Mont de Marsan a la frontera española, se pensó —estamos hablando de febrero— en fomentar la participación española y se contactó conmigo (y con otros) por parte de Jean Peyratout y de Georges Khaznadar para ayudar a coordinar la dinamización. La idea era que yo contactara con la comunidad del software libre española, con grupos de usuarios y con administraciones, teniendo en cuenta que los Encuentros tienen secciones muy diferentes (administraciones, colectividades, empresa, sanidad, desarrollo, accesibilidad, educación...) con públicos variados (personas que se acercan por primera vez, políticos, profesionales, docentes, expertos o desarrolladores...). Quiero destacar que estos Encuentros los organizan voluntarios, que aportan su contribución desinteresadamente. ¿En qué he contribuido yo?




Lo que de verdad me desespera de Apple es que todas las decisiones que toma van encaminadas a capturar a los usuarios: iPod, iPhone, .Mac, iTunes... son piezas de un universo cerrado. En la dualidad mítica de los orígenes del software privativo nunca hubo un Caín y un Abel, sino un Caín más fuerte que el otro (ya escribiremos sobre el mito de los orígenes otro día, y sobre los treinta años perdidos en la informática). En una frase: los dos comparten la visión de los usuarios como clientes y no como protagonistas.