Los días 1 al 3 de febrero de 2008 ha tenido lugar la parte presencial del Congreso «Entretod@s: redes de innovación», más conocido como el Congreso de Innova y he tenido la suerte indirecta de asistir como uno de los representantes de la Red Profesional de Lenguas de la provincia de Málaga. Ahorraré al sufrido lector la sección de agradecimientos (que queda pendiente), me ahorraré la descripción de los hechos, que a estas alturas ya se ha hecho en otros lugares (por ejemplo en la bitácora de Francisco Ruiz Rey); intentaré profundizar en sus significados.

No sé qué pretendía el Congreso previamente, ni se me ocurre pensar que comprendía todas las implicaciones de todas las frases que se escuchaban. En mi modestia periférica sé lo que he visto. En primer lugar un muy interesante experimento sociológico: reunir a todas las que se dicen redes innovadoras en educación, y dejarlas hablar. Algo así como los minutos de gloria de Warhol: se abrían melones en los diez minutos de charla, algunos estaban verdes y otros bien maduros. Detrás de las redes conocíamos a personas muy diversas, de trayectorias muy distintas, ascendentes, descendentes, galácticas o congeladas. El catálogo de redes, el descubrimiento mutuo, la exposición a la luz de innovaciones o vaciedades ya justifica de por sí el Congreso.

A las charlas les seguían debates, más o menos contextualizados. El experimento era por tanto doble. Tenía una dimensión química, donde se mezclaban catedráticos de referencia, movimientos de renovación, formadores institucionales, y enredados de la internet 2.0. Ha sido un privilegio compartir debates con personas que son referentes de la historia de la educación en España, y una gran alegría ponerles cara y voz a personas e iniciativas que se siguen de lejos en la inmensidad de internet.

Hemos hecho, entonces, un Congreso metafísico, hamletiano, en duda continua sobre su identidad. ¿Qué es una red?, ¿qué es una red de innovación educativa? ¿es el Congreso una red? ¿tiene futuro? ¿tiene voz propia? nos preguntábamos los asistentes mañana, tarde y noche. Digamos que pocas contradicciones se resolvieron: ¿la modernidad o la pureza? ¿lo institucional o lo maverick? Está bien, que siga el debate en fase no presencial. Pero... ¿preguntarse qué es una red? Estoy en la pelea (que es política y cosmopolita) del software y el conocimiento libres desde el 97. Llevo participando en redes internacionales que se comunican a través de internet desde creo que el 99, algunas han funcionado mejor que otras, las que siguen vivas lo hacen porque su objetivo sigue teniendo sentido para sus miembros, pero nunca nos hemos parado a preguntarnos si somos una red o no. La internet de hoy, el software de hoy y el mundo y los negocios actuales no se entienden sin redes que no se han preguntado si eran redes. A propósito, intentaré incorporar alguna de estas redes de sede no española al catálogo.

No tengo clara la validez del tono ontológico que a veces ha recorrido los debates, evidentemente instrumental. Preguntarse si alguna de las redes eran redes evidentemente estaba negando su carácter de redes válidas. Entiendo la pregunta sobre qué constituye una red válida ("innovador" no es más que un adjetivo positivo lleno de connotaciones al que hay que darle contenido), y comprendo que el Congreso quiera avanzar hacia conclusiones. Menos entiendo el afán monoteísta de algunos: no hay una solución, no hay una red total. Participaremos en distintas redes, nacerán y morirán. El Congreso aporta el espacio de encuentro y debe aportar el de reflexión (ya está tardando en aportar las herramientas necesarias; la verdad es que para tener tanta relación con internet ha sido un Congreso muy poco geek, es lento y torpe de movimientos y está poco "digitalizado"). Se ha convertido en una red de redes, dispersas ahora, esperemos que interconectadas en el futuro. Si se transforma en red de una sola voz será de nuevo necesario un metalugar de encuentro que la incorpore, ad infinitum.

Finalmente tampoco tengo clara que la escala sea la adecuada. La charla de Hargreaves me devolvió a la realidad: ya está bien de posiciones y preguntas provincianas. Si no somos capaces de identificar los debates de hoy, que no son los de un sitio sino los de un tiempo, el presente se nos escapará mientras hacemos charlas de barra del bar. Faltaron las redes que comparten idioma con nosotros, faltaban proyectos universales con ramificaciones hispanas (OLPC), faltaba invitar al resto de las redes que quisieran estar presentes, se expresaran en el idioma que se expresaran. Ahora mismo estoy explorando las páginas de Yochai Benkler y el wiki de The Wealth of Nations y me confirma en mi convicción de la trascendentalidad política de la lucha de software y conocimiento libres. ¡Volvemos con materia para aprender tanto!


Otras reseñas del Congreso

http://labrujula.zoomblog.com/archivo/2008/02/06/redes-innovacion-comunidades.html
http://internetrecursoeducativo.blogia.com/2008/012701-i-congreso-de-innovacion-educativa.php